Pakistán se baña en sangre

A un día de la renuncia de Pervez Musharraf, mientras legisladores reclamaron su enjuiciamiento y la coalición oficialista se reunía para analizar la situación sin alcanzar un acuerdo, al menos 20 personas murieron a raíz de la explosión de una bomba en un hospital de Dera Ismail Khan, noroeste de Pakistán. Otras 20 fallecieron en una serie de enfrentamientos armados en la frontera con Afganistán, informaron fuentes locales.
El atentado fue reivindicado por el vocero local de los talibanes, Maulvi Umer, que dijo que los ataques suicidas de ese tipo continuarán hasta que no se detengan las operaciones del Ejército paquistaní en la zona del valle de Swat y el resto de la provincia de la frontera noroeste. La bomba explotó mientras simpatizantes de un jefe musulmán chiita protestaban fuera del hospital.
El representante chiita murió poco antes del atentado, pues había sido baleado.
Mientras tanto, 20 milicianos islámicos fallecieron en enfrentamientos armados con fuerzas de seguridad por la noche del lunes en Bajur, bastión de los talibanes y de Al Qaeda, también en la frontera con Afganistán, según fuentes oficiales. Los combates estallaron el lunes a 25 kilómetros al este de Khar, la ciudad principal de la zona, después que milicianos islámicos atacaron algunos puestos de las fuerzas de seguridad paquistaníes. Los enfrentamientos se extendieron durante nueve horas. ANSA
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