Rusia refuerza su despliegue militar en Osetia del Norte

A pesar de la promesa de Moscú de que retiraría sus fuerzas de Georgia, tropas y tanques rusos continuaban transitando ayer libremente por el territorio de la ex república soviética, incluso realizaron incursiones en Tiflis, en momentos en que la tensión por el conflicto en el Cáucaso se volvió extrema ante los informes de que Rusia había instalado misiles en Osetia del Sur con capacidad para atacar la capital georgiana.
Ante el aparente incumplimiento del acuerdo de paz firmado por Rusia, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, exigió la retirada inmediata y advirtió que Estados Unidos y sus aliados impedirán que Rusia levante “una nueva Cortina de Hierro”. Rice viajó ayer a Bruselas, donde hoy se reunirá con sus pares de la OTAN para analizar una respuesta conjunta al desafío ruso.
“Hoy [por ayer], según el plan de paz, ha comenzado el retiro de las fuerzas de pacificación y refuerzo rusas , informó el número dos del Estado Mayor ruso, Anatoly Nogovitsyn.
Sin embargo, vehículos militares rusos transitaban ayer por caminos dentro y alrededor de Gori, una de las principales ciudades del país. En tanto, cerca de Tiflis, la capital, tanques rusos destruyeron ayer dos vehículos de la policía local que cortaban una autopista. Según el gobierno georgiano, las tropas rusas también mantenían ayer sus posiciones en otras dos ciudades ocupadas, Senaki y Zugdidi. “Los rusos no se han retirado”, dijo el jefe del Consejo de Seguridad de Georgia, Alexander Lomaia.
La crisis en el Cáucaso estalló a principios de mes, cuando Georgia intentó recuperar por la fuerza Osetia del Sur, una región separatista afín a Rusia que declaró su independencia de facto a comienzos de los 90.
Rusia respondió con una masiva operación militar que abrumó a las fuerzas georgianas. El sábado pasado, Georgia y Rusia acordaron, con la mediación de la Unión Europea, un alto el fuego que requiere que Moscú retire sus fuerzas.
Pero, al parecer, las fuerzas rusas no sólo no se han retirado, sino que han reforzado su posición, con la instalación de rampas para el lanzamiento de misiles SS-21 en Osetia del Sur, según denunció un alto oficial del Pentágono al diario The New York Times . Rusia desestimó la veracidad del informe y dijo que se trataba de “desinformación” sobre la situación en el Cáucaso.
El misil ruso SS-21 es un proyectil balístico tierra-tierra de gran precisión, con un alcance de hasta 120 kilómetros, lo que dejaría a Tiflis al alcance del fuego ruso. Puede equiparse con armamento convencional y también con ojivas nucleares.
Desafío
En tanto, en un gesto desafiante, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, viajó ayer por primera vez a la república rusa de Osetia del Norte, para reunirse con los altos mandos militares. Horas antes había visitado Kursk, donde defendió su decisión de incursionar en Georgia, pese al rechazo de las potencias occidentales.
“Quien crea que pueda matar ciudadanos rusos impunemente recibirá una respuesta demoledora”, advirtió Medvedev. Muchos de los habitantes de Osetia del Sur poseen pasaporte ruso.
Ante la intransigencia rusa, la Casa Blanca elevó ayer el tono de sus advertencias al Kremlin, en un auténtico clima de Guerra Fría. “Continuaremos monitoreando las acciones rusas en Georgia para una confirmación de la retirada. Esto es algo que debería lograrse sin demora”, advirtió el vocero de la Casa Blanca, Gordon Johndroe.
Rice fue más allá, y dijo que Rusia está jugando “un juego muy peligroso” con Estados Unidos y sus aliados, y afirmó que la OTAN no le permitirá a Moscú levantar una nueva Cortina de Hierro en Europa oriental.
“No vamos a permitir que Rusia dibuje una nueva línea en aquellos países que aún no están integrados a las estructuras de la alianza atlántica”, dijo Rice, en referencia a Ucrania y Georgia, dos ex repúblicas soviéticas que aspiran a unirse a la OTAN, lo que despierta gran rechazo en Moscú.
Rice viajó ayer a Europa para hablar con sus aliados de la OTAN y decidir qué mensaje deben enviarle al Kremlin. Los ministros aliados también analizarán el apoyo a una misión supervisora internacional y un paquete para ayudar Georgia en la reconstrucción.
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