Lino, un paraguayo colorado, traidor y golpista

Hay un plan golpista en Paraguay y lo encabezan el ex presidente colorado Nicanor Duarte Frutos y el general retirado Lino Oviedo. Esta acusación fue lanzada por el presidente Fernando Lugo. Con la entera cúpula de las Fuerzas Armadas a sus espaldas advirtió ante las cámaras que no permitirá “que se burle la soberanía del pueblo”. La revelación presidencial expuso la fragilidad de la alianza parlamentaria que la coalición que llevó a Lugo a la presidencia cerró con el oviedismo. Y coincidió con cambios de alineación en un país que vivió más de 60 años bajo la hegemonía política del Partido Colorado. Ayer, el ex obispo anunció que Paraguay ya no formará parte incondicional del pequeño club que apoya a Taiwán en su demanda de ser reconocida como una república independiente de China continental. Los dólares llegados desde la isla Formosa fueron clave para la salud financiera del Partido Colorado.
Lugo optó por ser directo en sus acusaciones. Sobre la base a información del Ejército, reveló que la noche del domingo se celebró una reunión en la casa de Oviedo, en la que participaron, además de Duarte, el presidente del Congreso –el oviedista Enrique González Quintana– y dos magistrados. Al encuentro fue invitado el general Máximo Díaz, que reveló los detalles al comandante de las fuerzas militares, general Bernardino Soto Estigarribia, y éste, a su vez, al presidente. Lugo informó que en un momento de la reunión Díaz fue convocado por separado por Oviedo, quien le preguntó qué piensan en los cuarteles sobre la crisis en el Senado, que está dividido por la controversia acerca de si Duarte Frutos debe ser senador vitalicio, con voz pero sin voto, o activo. “El general Díaz respondió que era un asunto político”, manifestó Lugo, que resaltó la fidelidad de los militares.
Las acusaciones del ex obispo suponen la ruptura del acuerdo parlamentario con el oviedismo. El presidente del Senado, González Quintana, nunca dejó de responder al ex militar golpista y desoyó los pedidos del gobierno para que Duarte Frutos no jurara como legislador. Ayer mismo, Quintana respondió que la reunión en casa de Oviedo “no existió” y mandó a Lugo a “consultar a un psiquiatra” si cree que puede haber un golpe.
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