En cuatro días del Carnaval de Río hubo 80 asesinatos

En esos días de Carnaval, Río de Janeiro registró un aumento significativo de homicidios. Murieron en forma violenta 80 personas, o sea, una vez y media más que en 2007 aunque el promedio histórico es más alto. Los datos fueron computados por el Instituto de Seguridad Pública que depende del gobierno fluminense.
Entre los expertos, hay quienes indican que ese incremento de asesinatos tuvo relación con los problemas que se generaron con la Policía Militar, luego que el gobierno de Sergio Cabral despidiera al titular de esa fuerza, el coronel Angelo Ubiratan, precisamente en vísperas de los desfiles carnavalescos. Esa decisión provocó una rebelión entre los cuadros policiales. Una treintena de ellos llegaron a entregar su renuncia. En ese contexto, las medidas de vigilancia se aflojaron y se desató la oleada de crímenes.
Además de los asesinatos, el registro dijo que hubo un incremento en el número de robos que pasó de 1.238 en 2007 a 1.303 en lo que va del año. En declaraciones al diario carioca O Globo, la socióloga Julita Lemgruber, del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía, dijo que aunque la estadística se refiere a un episodio puntual, el hecho no deja de ser alarmante.
En el Instituto de Seguridad Pública provincial indicaron que pese al aumento sustantivo de muertes violentas, el total de víctimas está 15% por debajo de la media de años previos.
Sin la adecuada vigilancia durante el Carnaval, ahora, los nuevos comandantes de la Policía Militar prometen controlar los bailes “funk” de las favelas cariocas. Uno de los flamantes jefes, Marcus Jardim, quien asumirá el lunes un comando importante de la capital carioca, dijo que “esas son fiestas de marginales desocupados. Y voy hacer todo lo posible para impedir que se realicen tales bailongos”.
Consistente con esa presunta “línea dura”, ayer una niña de 10 años perdió la vida en la favela Vila Cruzeiro por causa de un tiroteo en una operación policial en esa comunidad, una de las más peligrosas de Río. Lorrane Tavares Ferreira jugaba con dos amiguitas cuando una bala atravesó su pecho. Los habitantes de Cruzeiro denunciaron que la policía ingresó al morro disparando sin cesar. Jardim, el jefe que todavía no asumió pero ya parece estar en funciones, dijo que las fuerzas de seguridad entraron en la villa por una denuncia de una presunta reunión de narcotraficantes. Sostuvo que los delincuentes habrían atacado un auto policial y que la balacera se debió a la réplica de los agentes. La versión policial diverge radicalmente de la dada por los vecinos.
Entre los heridos por municiones se cuenta una niña de 8 años y otra de 14. Ellas acompañaban a la muchachita asesinada.
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