Tropas de EE.UU. desgastadas por las guerras en Iraq y Afganistán
Este análisis fue divulgado en momentos en que el presidente George W. Bush decide si debe o no continuar con la reducción de soldados apostados en Iraq, lo que podría poner en peligro los frágiles avances en seguridad alcanzados en los últimos meses, y con ello correr el riesgo de presionar aún más a las fuerzas en la región.
“El pozo es profundo, pero no es infinito”, señaló el almirante Michael Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto ante la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado.
La audiencia, convocada para analizar el presupuesto de defensa de medio billón de dólares para el año fiscal 2009, surge en momentos en que el Gobierno del presidente George W. Bush evalúa si continuará o no reduciendo la presencia militar estadounidense en Irak.
La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, indicó que el testimonio de Mullen confirma que la guerra en el país árabe ha socavado seriamente la fortaleza militar de Estados Unidos y su seguridad.
El alto oficial declaró junto con el secretario de la Defensa, Robert Gates, en torno al presupuesto militar asignado por el gobierno de medio billón de dólares para el año fiscal del 2009, que dará comienzo el 1 de octubre. El secretario de Defensa, Robert Gates, explicó que las negociaciones en marcha con las autoridades iraquíes para un acuerdo sobre la presencia militar de EEUU no incluirá un compromiso para defender a ese país contra amenazas externas. El acuerdo en ciernes “no contendrá un compromiso para defender a Irak, como tampoco lo tendrá un acuerdo sobre estrategias” a largo plazo, aseguró Gates.
Gates, sin embargo, dijo que la opinión del almirante Mullen no sería la única a tomar en cuenta por el presidente Bush.
El reto de Bush es mantener los logros obtenidos en Irak sin extender la estancia de las tropas desplazadas en el país árabe. Mullen aseguró que la permanencia de 15 brigadas en Irak no supone necesariamente un obstáculo para reducir de 15 a 12 meses la estancia de las unidades militares enviadas a Irak.
El presupuesto solicitado por la Casa Blanca para gastos de defensa incluye unos 20.500 millones de dólares para incrementar en 7.000 soldados el tamaño del Ejército, a un total de 532.400.
El demócrata Carl Levin, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado, consideró que cualquier acuerdo debe enviar un mensaje claro a los iraquíes de que son ellos quienes deben asumir las tareas de estabilización política en su país.
“Está en sus manos, no en las nuestras, asumir un compromiso político para poner fin al conflicto” y lograr la estabilidad en Irak, afirmó Levin. Pero fueron las declaraciones de Mullen las que fortalecieron los argumentos de la oposición política, que exige una retirada escalonada de Irak lo más pronto posible.
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