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Rice trata de revivir las conversaciones de paz en Medio Oriente.
La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, alzó el domingo el tono de sus críticas por la continuación de la colonización israelí durante su nueva gira por Israel y los territorios palestinos.
De regreso a la región para intentar reactivar el proceso de paz, en momentos en que el gobierno israelí se encuentra debilitado por las sospechas de corrupción que pesan sobre el primer ministro, Ehud Olmert, Rice arremetió contra un nuevo proyecto de construcción de 1,300 viviendas en un asentamiento en Jerusalén oriental.
Las actividades israelíes de colonización “no afectarán a las negociaciones sobre el estatus final” de un Estado palestino y “sus fronteras definitivas”, aseguró durante una conferencia de prensa en la ciudad cisjordana de Ramala.
“Ninguna parte debería tomar medidas a estas alturas que puedan perjudicar los resultados de las negociaciones. Debe quedar claro que Estados Unidos considera que esas actividades [de colonización] no tendrán consecuencias sobre el estatus final de las negociaciones”, advirtió Rice.
“El problema es que desde Annapolis ha habido un nivel de actividad [de colonización] que levanta interrogantes a los que deben responder”, aclaró en Jerusalén durante una mesa redonda con la prensa.
Esta es una de las críticas más directas expresadas por el gobierno estadounidense a la continuación de la colonización israelí en Cisjordania y Jerusalén Oriental desde la reunión internacional de Annapolis, Estados Unidos, a finales de noviembre del 2007.
Rice advirtió explícitamente a los israelíes que los proyectos y las nuevas construcciones en las colonias, que se multiplicaron durante los últimos meses, “no preocupan sólo a los palestinos y a sus países vecinos, sino también a Europa”.
El presidente palestino Mahmoud Abbas estimó por su parte, durante la conferencia de prensa, que la colonización israelí representa “el obstáculo más importante en el proceso de paz”.
Mark Regev, portavoz del primer ministro, reiteró las posiciones de Israel. “Jerusalén es Jerusalén, y Cisjordania es Cisjordania”, dijo. Regev hacía alusión al hecho de que Israel considera que la parte árabe de Jerusalén, conquistada durante la guerra de junio de 1967, forma parte de su territorio y que las construcciones de viviendas pueden continuar. La comunidad internacional, incluido Estados Unidos, jamás ha reconocido esta anexión de Jerusalén Oriental, que los palestinos quieren convertir en la capital de su futuro Estado. El domingo por la mañana Rice se reunió con la ministra de R elaciones Exteriores israelí, Tzipi Livni, el titular de Defensa, Ehud Barak, y el jefe del Estado Mayor, general Gaby Ashkenazi. Luego participó en Jerusalén en una reunión trilateral de más de dos horas con Livni y el negociador palestino Ahmad Qureia, que luego calificó de “útil”. El proceso de paz reactivado en Annapolis tiene por objetivo lograr un acuerdo este año, una meta que parece complicada. Con todo, Rice afirmó que esperaba “intensificar sus esfuerzos” para conseguirlo, dando preferencia a las reuniones trilaterales porque “estamos en junio, y creo que habrá que trabajar cada ve z más duro”. “No puedo afirmar que alcanzarán un acuerdo. Pero la idea de que no hay ninguna posibilidad de lograrlo antes de finales de mayo me parece errónea”, afirmó. El lunes tiene prevista una segunda reunión trilateral, esta vez con el primer ministro palestino Salam Fayad y Ehud Barak, para abordar los controles de carretera israelíes en Cisjordania. |
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