Perdido por perdido: McCain, se inspira en Reagan

Una eventual “administración McCain” incluiría una larga lista de republicanos que trabajaron para George W. Bush. Pero también empresarios de California, expertos independientes y hasta unas pocas figuras demócratas. Un mosaico que el candidato oficialista promete que recordará al equipo que desembarcó con su admirado Ronald Reagan en 1981, para renovar la capital.
McCain mira de atrás a Barack Obama en todas las encuestas. Pero aun así nombró al responsable de evaluar los nombres para los principales casilleros de su eventual gestión. Es un ex secretario de la armada, John Lehman, que a su vez convocó a William Timmons, un veterano lobbista muy conocido en Washington, y otro ex secretario de la marina, William Ball.
Lehman, Timmons y Ball responden al triunvirato de mayor confianza de McCain.
Son Rick Davis, Mark Salter y Steve Schmidt, en ese orden. Los tres trabajarían para él en la Casa Blanca. Pero, que quede claro, ninguno se convertirá en su “monje negro” o su “cerebro”, como fueron para Bush el vicepresidente Dick Cheney y su estratego electoral, Karl Rove.
Schmidt trabajó para Rove, y junto con Salter y Davis eligió a Sarah Palin como compañera de fórmula de McCain. Pero ninguno de los tres tiene tal ascendencia sobre el veterano senador y ex prisionero de Vietnam.
Los “seleccionadores” también recopilan información de los coordinadores de los equipos de política exterior, Randy Scheunemann, y de asuntos domésticos y economía, Douglas Holtz Eakin. Y también deben lidiar con la puja que protagonizan los “realistas” con Henry Kissinger y Richard Armitage a la cabeza, y los “neoconservdores” William Kristol, Robert Kagan y John Bolton, entre otros. Pelean por espacios e influencia en la campaña y, más aún, en un eventual gobierno.
Debajo de éstos se encolumnan cientos de expertos, académicos y lobbistas. Entre ellos, los que aportan ideas sobre América latina, como el senador Mel Martínez; el ex subsecretario de Estado con Bush, Otto Reich que afirmó a La Nacion que no aspira a retornar a la función pública; los legisladores Lincoln y Mario Díaz Balart, y el ex asesor del Congreso Steve Vermillion.
Vale recordar, sin embargo, una tradición norteamericana: no todas las figuras de la campaña terminan como funcionarios. “El día después de las urnas es una ecuación diferente y la lista de actores no necesariamente es la misma”, explica el politicólogo Stephen Hess, del Instituto Brookings.
De hecho, McCain, célebre por sus peleas con demócratas y republicanos, podría aportar tanto sorpresas como continuidad con su primera línea.
La mayor sorpresa podría aportarla el ex candidato demócrata a vicepresidente con Al Gore en 2000 y hoy senador independiente Joe Lieberman.
Es el nombre más mencionado para secretario de Estado, aunque podría quedarse en su banca según como quede el equilibrio de poder en el Senado.
Al igual que Obama, McCain ya dejó en claro que quiere que el secretario de Defensa, Robert Gates, siga en su cargo. Desde que reemplazó a Donald Rumsfeld y apoyó el incremento de tropas pedido por el general David Petraeus, la situación en Irak mejoró de manera ostensible.
Pero si Gates se marcha en enero como prometió, McCain podría reemplazarlo con Armitage, otro ex funcionario de Bush, que renunció con críticas a Rumsfeld tras la invasión de Irak. También suenan Lieberman y hasta Lehman, que de seleccionador pasaría a seleccionado.
El ex precandidato y ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani también tendría un lugar en una administración McCain. Podría ser como secretario de Seguridad Interior o de Justicia, o dentro del Consejo de Seguridad Nacional.
El Departamento del Tesoro es otra historia. Su actual secretario, Henry Paulson, viene de Wall Street y no le ofrecerán continuar en Washington.
En este caso el nombre que más se menciona es el de otro ex funcionario de Bush, Robert Zoellick, hoy presidente del Banco Mundial, aunque también podría reemplazar a Condoleezza Rice en el Departamento de Estado si Lieberman se quedara en su banca.
Y si Zoellick se convirtiera en secretario de Estado o continuara en el Banco Mundial, el Tesoro podría quedar a cargo del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. ¿Otros nombres? Cuatro grandes empresarios: Carly Fiorina (ex Hewlett Packard), John Chambers (Cisco Systems), Steve Ballmer (Microsoft) o Meg Whitman (ex eBay). Y, según The Washington Post, un ex rival de McCain en las primarias, Mitt Romney..
La renovación del Tesoro abarcaría, claro está, las segundas líneas. Allí podría darse el regreso de dos viejos conocidos de la Argentina: Kenneth Rogoff, economista jefe del Fondo Monetario Internacional durante la crisis de 2001 y 2002, y el entonces subsecretario de Asuntos Internacionales, John Taylor.
Steve Schmidt
Es el máximo estratego electoral de John McCain. Trabajó en la Casa Blanca para el vicepresidente Dick Cheney y, en 2004, con Karl Rove en la reelección de George W. Bush.
En 2006 trazó el plan para la complicada reelección de Arnold Schwarzenegger como gobernador de California.
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