Llegaré hasta el final, dice Hillary
Hillary Clinton apostaba a su buena estrella, a la naturaleza pendular de las encuestas y a su tozudez proverbial para aferrarse a una contienda que, aseguró, no abandonará hasta el final, “hasta que acabe lo que empecé, hasta que vea qué ocurre en las 10 primarias que quedan por celebrar, y hasta que se resuelva lo de Florida y Michigan”.
“Soy consciente de que hay gente que quiere acabar con esto cuanto antes, pero pienso que están equivocados”, declaró ayer la senadora Hillary a varios medios de comunicación para responder al clamor de altos cargos del Partido Demócrata que le han aconsejado abandonar, para evitar la fractura y una convención sangrienta en agosto próximo, cuando las distintas tribus demócratas tendrán que ungir a su candidato presidencial.
La negativa de Clinton a tirar la toalla, para dejar el camino libre a Barack Obama, coincidió ayer con la propuesta del ex gobernador de Nueva York, el demócrata, Mario Cuomo, para que Obama y Clinton eviten la fractura y “un desastre demócrata” en las presidenciales de noviembre próximo.
“Una declaración conjunta, anunciando su acuerdo (como compañeros de fórmula), sacudiría a la nación y resonaría en todo el planeta… Por otro lado, su negativa a trabajar juntos para mantener unido al partido y al electorado en las elecciones generales, podría convertirse en la penosa historia de una oportunidad perdida”, aseveró Mario Cuomo en una carta abierta en el diario The Boston Globe.
La propuesta de Cuomo se sumaba así a las propuestas que altos cargos del partido han deslizado en el curso de los últimos días, con la esperanza de evitar una “guerra civil”en la convención demócrata de Denver, Colorado, que, además, allane el camino del candidato republicano, John McCain a la Casa Blanca.
Entre ellas, la del gobernador por Tennessee, el demócrata, Phil Bredesen, quien ha sugerido una elección “primaria” entre los casi 800 superdelegados —senadores, gobernadores, representantes—, antes de julio próximo, para ungir como candidato presidencial al aspirante que vaya adelante del voto popular y el número de delegados que se asignan de forma proporcional.
Esta propuesta, ha sido respaldada por otros líderes del partido como el presidente de la Convención Nacional Demócrata, Howard Dean; por la líder de la mayoría demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi; por el senador por Vermont y presidente del Comité Judicial, Patrick Leahy; por el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson y por Chris Dodd, el senador por Connecticut.
La mayoría de ellos tienen en común su respaldo implícito o público a la candidatura del senador Barack Obama.
La propuesta de Bredesen ha sido desechada por Hillary Clinton al asegurar que, si no se agota el calendario de las primarias hasta junio próximo y si no se reinstalan los delegados que fueron extirpados del proceso en Michigan y Florida —en castigo por haber adelantado sus respectivos calendarios electorales—, “el candidato demócrata no contará con la legitimación que necesita”.
Hillary —quien confía en una victoria en Pensilvania el próximo 22 de abril para remontar en las encuestas y demostrar que su aura presidenciable aún sigue intacta— ha contado con el apoyo de su esposo, el ex presidente, Bill Clinton, quien ayer mismo volvió a pedir a los líderes del partido “tranquilizarse” y no tenerle miedo a “un vigoroso debate” para elegir a quien será el nominado del partido en las presidenciales de noviembre venidero.
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