Bush relanza la búsqueda de Ben Laden
En un intento final de capturar al líder de la red terrorista Al-Qaeda, Osama ben Laden, antes de dejar la Casa Blanca, el presidente norteamericano, George W. Bush, ordenó relanzar su búsqueda con un importante operativo militar en la frontera noroeste de Paquistán, donde se cree que se esconde el hombre más buscado del mundo.
Fuentes militares y de inteligencia en Washington y Londres confirmaron a The Sunday Times que la cacería de Ben Laden, quien se responsabilizó de los ataques del 11 de septiembre de 2001, se había reanudado y que de la nueva operación en marcha participaban fuerzas especiales británicas y norteamericanas con base en la vecina Afganistán.
“Si Bush puede mostrar que ha terminado con Saddam Hussein y ha capturado a Ben Laden, entonces podrá jactarse de haber hecho del mundo un lugar más seguro”, afirmó una fuente de inteligencia estadounidense.
La captura del enemigo público número uno de Estados Unidos es, sin duda, la gran asignatura pendiente de Bush, que dejará la Casa Blanca en enero próximo.
El consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, admitió ayer que Estados Unidos estaba haciendo “un esfuerzo supremo” para capturar a Ben Laden desde los atentados del 11 de Septiembre.
Hadley explicó que, cada jueves, cuando el director de la agencia norteamericana de inteligencia (CIA), Michael Hayden, se reúne con Bush, éste le pregunta tanto por Ben Laden como por el número dos de la red terrorista, el egipcio Ayman al-Zawahiri.
“Esta ha sido una prioridad para el presidente y para el gobierno durante años, y continuará siéndolo”, dijo Hadley en declaraciones efectuadas a bordo del avión Air Force One, que ayer trasladó a Bush a Gran Bretaña, última etapa de su gira de despedida por Europa (ver aparte).
Según las fuentes, dos fuerzas especiales del ejército británico, una naval y otra de reconocimiento, han estado tomando parte de la operación, dirigida por Estados Unidos, para capturar a Ben Laden en la inhóspita frontera septentrional de Paquistán.
Esta es la primera vez que estas fuerzas operan de forma regular del otro lado de la frontera afgana.
Según una fuente de las fuerzas especiales británicas, la cacería cuenta con la “total aprobación” del gobierno de Paquistán e incluye la utilización de vehículos aéreos teledirigidos Predator y Reaper equipados con misiles Hellfire, que pueden ser utilizados para eliminar objetivos terroristas específicos.
Estados Unidos rara vez reconoce abiertamente el uso de aviones teledirigidos -sin humanos a bordo-, pero ya a principios de este mes se registró un ataque con vehículos Reaper y Predator contra un supuesto refugio de Al-Qaeda en la provincia paquistaní de Waziristán Norte. Los habitantes del lugar afirman que la casa atacada como parte del operativo estaba vacía.
Una fuente de inteligencia estadounidense comparó el “creciente número de misiones de reconocimiento clandestinas” dentro de territorio paquistaní con las que se llevaban a cabo en Camboya y Laos en plena Guerra de Vietnam.
La información que poseen los servicios de inteligencia sobre el paradero del líder de Al-Qaeda es poco precisa, pero algunos analistas creen que podría estar en la zona tribal de la región de Bajaur, en el noroeste de Paquistán.
Una fuente del Pentágono afirmó que sus fuerzas están desarticulando la red de Al-Qaeda en Paquistán con el objetivo de empujar a Ben Laden hacia la frontera afgana, donde lo esperan las tropas de Estados Unidos, con sus bombarderos y misiles teledirigidos. “Nos preparamos para una batalla de envergadura”, dijo el funcionario.
Ben Laden, un millonario de origen saudita que creó una red terrorista con tentáculos en numerosos países, ha logrado eludir su captura durante casi siete años, desde que Bush declaró que quería encontrarlo “vivo o muerto”, días después de los atentados del 11 de Septiembre.
Milicias
Informes de inteligencia suministrados por las fuentes señalan que, como parte del operativo para cazar a Ben Laden, también han sido desplegadas milicias especiales, con la orden de capturar o matar a los combatientes talibanes de Al-Qaeda.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, afirmó la semana pasada que su país acompañaría a Paquistán en su lucha contra los insurgentes “en la medida en que [Islamabad] así lo requiera”.
No obstante, Paquistán presentó el martes pasado una enérgica protesta diplomática frente a lo que consideró un ataque aéreo sobre un puesto fronterizo de su país, en el que murieron 11 soldados paquistaníes. Estados Unidos rechazó esa versión de los hechos e invitó al gobierno de Islamabad a participar de una investigación conjunta de los hechos. “Lo que sucedió todavía no está claro”, dijo ayer Hadley.
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