Estados Unidos instala su primer contingente de soldados en territorio peruano
Saturday, May 31st, 2008
|
|
|
Sin importar quién sea el próximo Presidente de EE.UU., los problemas de seguridad y los de la inmigración estarán en el primer plano de la agenda. Es probable que desde Washington no impulsen con entusiasmo los acuerdos de libre comercio.
El demócrata Barack Obama y el republicano John McCain pusieron hace unos días a Latinoamérica en el centro del ring. Seguros de que se enfrentarán en las presidenciales de noviembre, lanzaron mutuas críticas a sus propuestas para la política exterior de EE.UU. hacia la región.
El tema ha estado rondando las campañas, que miran con avidez a la creciente comunidad hispana y a sus intereses. Su voto será decisivo en las elecciones ya que se puede inclinar por cualquiera de los dos partidos. Al fin y al cabo, los latinoamericanos son sus familiares al otro lado de la frontera.
Lo que pocos dijeron tras el intercambio de reproches es que son pocas las diferencias que Latinoamérica notará con uno u otro en la Casa Blanca. Porque para nadie es un misterio que a la hora de conformar la próxima política exterior de Estados Unidos, la región difícilmente estará entre las primeras prioridades.
“Siempre a principios de los gobiernos hay un tono fresco, hay nuevas iniciativas. Creo que si gana un demócrata, se van a tratar de enfatizar los temas sociales, como medioambiente, energía y, tal vez, inmigración. Pero para los asuntos difíciles, como es la inmigración y los tratados de libre comercio, van a tener que adoptar una política más pragmática y de largo plazo”, dijo a “El Mercurio” Cynthia Arnson, directora del programa para Latinoamérica del Wilson Center en Washington.
Pocas veces Latinoamérica y EE.UU. estuvieron tan lejos. Apartados por las circunstancias, y a ratos por la falta de voluntad política en ambos lados, la región parece cada vez menos un “patio trasero” y cada vez más un terreno independiente.
Ciertamente, los atentados del 11-S, la guerra en Afganistán y en Irak, el conflicto en Medio Oriente y sus fallidas negociaciones de paz, las amenazas de Norcorea y las de Irán han sido todos temas mucho más potentes para Washington. Como también es verdad que Latinoamérica ha conseguido un nivel económico, y una diversidad de relaciones comerciales y económicas que le ha permitido no depender necesariamente de EE.UU. y que, aparte del narcotráfico, no presenta amenazas a su seguridad interior.
“América Latina ha aprendido que puede vivir sin EE.UU., y EE.UU. que no tiene que estar todos los días preocupándose” por la región, señaló el presidente del Diálogo Interamericano, Peter Hakim, en una conferencia organizada en Santiago por la Universidad de las Américas.
El momento para un acercamiento tampoco está dado. Cansados del desastre que trajo la guerra de Irak y preocupados por una situación económica desfavorable, los electores estadounidenses se han mostrado especialmente preocupados de que el gobierno federal se concentre en los problemas internos antes que en los externos. Y quien sea el próximo Presidente tendrá que hacerse cargo del reclamo ciudadano.
Abraham Lowenthal, experto en relaciones con Latinoamérica de la University of Southern California, dice que por esta razón lo más probable es que sin importar quién sea el Presidente, el tema más importante será la situación de los inmigrantes ilegales, que finalmente es un tema considerado como interno.
“Las relaciones con nuestros vecinos del sur deben estar regidas por el mutuo respeto, no por un impulso imperial o por demagogia antiestadounidense”.
John McCain
“Mi política hacia las Américas será guiada por un simple principio: lo que es bueno para los pueblos de las Américas es bueno para EE.UU.”.
Barack Obama
Las propuestas
JOHN MCCAIN
Dice que es necesario para la seguridad nacional reconocer la importancia de tener aliados fuertes en México y América Latina, que rechacen “las sirenas de alarma de líderes autoritarios como Hugo Chávez”, que respalden la libertad y la democracia y que intenten fortalecer sus economías y dar grandes oportunidades a sus ciudadanos.
Respalda el TLC con Colombia y además el plan de ayuda a la lucha contra la guerrilla de las FARC.
Es uno de los impulsores de la reforma a la inmigración que respaldó el gobierno de George W. Bush, para tratar de regularizar la situación de los millones de inmigrantes ilegales.
Ha prometido mantener el embargo a Cuba, respaldar a la disidencia y continuar con el financiamiento de TV y Radio Martí. Criticó fuertemente la propuesta de Obama de intentar entablar un diálogo directo con las autoridades cubanas.
BARACK OBAMA
Ha criticado duramente la política de George W. Bush hacia Latinoamérica. Promete que desde el primer día tendrá una diplomacia activa en la región y quiere reconstruir los lazos con el sur.
Quiere reinstaurar un enviado especial a la región, abrir más consulados y expandir los cuerpos de paz. Además plantea crear una iniciativa regional de energía e impulsar la asistencia.
En cuanto a Cuba, dice que quiere tratar de establecer un diálogo directo con sus autoridades y con las de Venezuela, dos países que tienen una actitud confrontacional con Estados Unidos. Intentará aliviar las restricciones del embargo sobre la isla.
Defiende un “comercio justo”, que consiste en el uso de tratados para expandir buenos empleos y prácticas ambientales sostenibles. Se opone al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia y propone reformar el NAFTA con México y Canadá para que no afecte a trabajadores estadounidenses.
|
Los dirigentes llaman a la unidad para resolver el veredicto oficial de las primarias
Aunque el mapa de las primarias se completa en los próximos días con las elecciones de Puerto Rico (domingo), Montana y Dakota del Sur (martes), la verdadera batalla final de esta campaña se libra hoy en un hotel del centro de Washington en el que los 30 responsables del reglamento del Comité Nacional Demócrata (DNC, en sus siglas en inglés) decidirán qué hacer con los Estados rebeldes de Michigan y Florida. No está en juego el nombre del nominado. Ninguna circunstancia surgida de esa reunión y ningún escenario imaginable tras la decisión que se tome pueden modificar el hecho incontestable de que Barack Obama ha ganado estas primarias y será el candidato demócrata a la presidencia.
Seguidores de Hillary Clinton se concentrarán en el lugar de la reunión
Pero eso no significa que la reunión de hoy en Washington no sea trascendental en otros aspectos. Lo que sí está en juego es la capacidad del Partido Demócrata de presentar un frente común y una imagen de unidad ante el electorado de cara a las elecciones de noviembre. Y de ello puede depender en gran medida la suerte de esas elecciones.
Por el momento, aunque los principales responsables del partido hacen llamamientos a la unidad y quieren resolver cuanto antes este suspense sobre el veredicto oficial de las primarias, la reunión de Washington está precedida de una gran tensión.
Seguidores de Hillary Clinton, fundamentalmente organizaciones de mujeres, han convocado una concentración en esta ciudad en el lugar y la hora en la que los miembros del DNC empezarán a discutir. Autobuses llegados desde Ohio, Pensilvania y los propios Estados de Michigan y Florida han trasladado a la capital de la nación a miles de personas que traen la consigna de, como dice la publicidad del acto, “exigir que todos los votos sean contados”.
La policía ha tomado medidas especiales para evitar disturbios en la calle y preservar la seguridad de esos 30 hombres y mujeres sin piedad que tendrán que dictar tan controvertida sentencia. Los 600 asientos disponibles para el público se agotaron a los pocos minutos de ser ofrecidos en la página web del partido. Más de 400 periodistas están acreditados para cubrir el evento. La campaña de Obama ha pedido a todos que se evite convertir esta importante reunión en un circo. El jefe de la campaña de Clinton, Terry McAuliffe, ha reclamado el derecho de los militantes demócratas a hacer oír su voz en la calle.
¿Qué voz? Lo extraño de esta situación, por lo demás potencialmente explosiva, es que el motivo mismo de la queja se antoja confuso -Geraldine Ferraro pedía ayer levantarse contra el sexismo- y difícilmente justificable. Ese eslogan de que “se cuenten todos los votos” crea sobre una campaña que ha fascinado al mundo una sombra de sospecha que no se corresponde con la realidad. Esto no ha sido Zimbabue. Aquí se han contado todos los votos. El problema ha surgido por la anulación de las elecciones en Michigan y Florida. Esos son los únicos votos que, atendiendo al reglamento del partido, no han sido contados.
Michigan y Florida decidieron adelantar las fechas de sus primarias incumpliendo las normas internas del Partido Demócrata. Como consecuencia, el partido decidió, con el visto bueno de todos los candidatos, que el resultado de esas elecciones sería anulado. Harold Ickes, que es miembro del comité de reglas del DNC y uno de los principales responsables de la campaña de Clinton, votó entonces a favor de la anulación.
Pero entonces todo el mundo pensaba que Clinton ganaría cómodamente y que poco importarían los resultados de Michigan y Florida. Obama retiró su nombre de las papeletas en Michigan pero no pudo hacerlo en Florida, donde ambos contendientes se comprometieron a no hacer campaña. Finalmente, Clinton ganó en ambos Estados y ahora exige que se reconozcan esos resultados. “Confiamos en que el DNC permitirá que todos los delegados de Michigan y Florida tengan su sitio en la Convención”, dijo ayer el portavoz de su campaña, Howard Wolfson.
Obama, que se sabe ganador, está dispuesto a mostrar alguna generosidad a fin de obtener la unidad y acepta fórmulas de negociación. “Cualquier compromiso va a favorecer a Clinton, pero estamos dispuestos a que se reconozcan algunos delegados”, ha manifestado el director de su campaña, David Plouffe.
Una solución que se contempla es la de permitir sólo la mitad de los delegados de esos Estados, aunque Clinton considera eso insuficiente.
|
|
|
|
|